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Misioneras españolas llevan internet a jóvenes de zonas rurales de Brasil

Misioneras españolas llevan internet a jóvenes de zonas rurales de Brasil



Una campaña de captación de fondos para que 250 alumnos tengan acceso a las nuevas tecnologías y continúen con sus estudios en la pandemia es la última iniciativa de una asociación liderada por dos misioneras españolas que actúan en una empobrecida área del Nordeste de Brasil.

El proyecto "Conectadxs aprendemos, conectadxs resistimos no sertão", de la Asociación Lar Santa María, se desarrolla en el municipio de Itiúba, de 36.000 habitantes y enclavado en una región semiárida conocida como el Sertao.

Allí, los servicios básicos como transportes, la sanidad o educación escasean. También falta acceso a internet.

Un 25 % de los jóvenes de aéreas rurales como las de zonas de Itiúba no tiene ninguna conexión a la web. Tampoco computadoras con las que puedan acceder a la red. La capital más cercana, Salvador (Bahia, nordeste), está a 390 kilómetros.

Debido a la suspensión en marzo de las clases y la entrada en vigor de las medidas de cuarentena y aislamiento social para combatir el coronavirus, los chavales de Itiúba se depararon con un escenario aún más complejo, pues no tenían equipos en sus casas y las escuelas se cerraron.

"Identificamos que los jóvenes de las comunidades rurales no tienen herramientas para el aprendizaje a distancia y tampoco ellos y sus familiares pueden recibir orientación psico-social en un período con tantos desafíos como éste", cuenta a EFE la misionera española María Mercedes Marín del Castillo, natural de La Rioja (norte de España).

Por ello, las misioneras acaban de lanzar un fondo para la adquisición de ordenadores portátiles y para contratar conexiones de internet con el objetivo de que el alumno pueda realizar su trabajo curricular sin tener que exponerse al COVID-19 saliendo de su casa.

Marín del Castillo se ha propuesto conectar con las tecnologías a 250 jóvenes de zonas rurales en "situación de extrema vulnerabilidad" y carentes de las tecnologías de la información y de la comunicación para el desarrollo, como exige ahora el nuevo modelo educativo en tiempos del coronavirus.

PROYECTO CON CORAZÓN ESPAÑOL

Marín del Castillo llegó a Brasil en 1994 y desde hace 12 años está aficanda en la árida región Nordeste del país, donde, además de ejercer su misión religiosa, también participa de diferentes proyectos y actividades para el bienestar de las comunidades locales.

En 2008, se sumó al trabajo misionero la también española Adela Martí Mateo, ambas legas consagradas del Instituto Secular Vita et Paz, quienes completaron la coordinación del nuevo proyecto con la comunicadora Paula Castrillo, nieta de españoles y especializada en Cooperación Internacional de la Universidad de Valencia.

A su constante búsqueda por mejorar las condiciones de los estudiantes rurales, la misión agregó en los últimos meses el trabajo de enfrentar el COVID-19, que en el país ha dejado 55.000 muertos y más de 1,2 millones de infecciones.

"En paralelo a nuestro trabajo con los estudiantes, estamos ayudando a las comunidades a conseguir recursos básicos de alimentación para los más vulnerables", apunta Marín del Castillo, para quien la educación a distancia, y más en estos momentos de pandemia, es una "barrera" en el aprendizaje de los jóvenes.

Las "transformaciones más profundas" del sistema educativo y el derecho al acceso a las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes para su inclusión en la sociedad es una de las consignas del proyecto, destaca la misionera.

El proyecto pretende conseguir entre 150 y 200 ordenadores a través de donación de voluntarios y de empresas para que, además del alumno continuar con su aprendizaje, su grupo familiar pueda tener acceso y realizar algunos trabajos virtuales desde casa.

DESIGUALDADES TERRITORIALES

Las tarifas reducidas del servicio de internet en la región es otra de las banderas levantadas por el proyecto en un país en el que 4,8 millones de jóvenes entre nueve y 17 años no tiene conexión y la exclusión aumenta en las áreas rurales (25 %) y en la región Nordeste en general (21 %).

"La pandemia desnuda los enormes desafíos y desigualdades sociales, económicas y territoriales, no solo en la línea de frente del coronavirus, sino también en la línea de base y por eso conectar a los jóvenes se convierte en un compromiso", comenta a EFE Castrillo.

La comunicadora, que también trabaja con otros proyectos del llamado "tercer sector" en España y Bolivia, destaca la importancia del acompañamiento psico-social de los jóvenes y sus familias con "motivación" para el desarrollo de "ideas emprendedoras" y una "transformación digital" que vayan más allá del "mero aprendizaje".

Waldheim García Montoya

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Tags: tecnologia

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