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Trucos y consejos básicos de Fotografía (I)


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Iniciamos con este artículo una serie de trucos y consejos que esperamos sean de ayuda para tod@s tanto novat@s como iniciad@   

1. Reinicia siempre los ajustes de la cámara
Hay pocas cosas peores para un fotógrafo que captar la toma que piensas que es impresionante e irrepetible y, después, darte cuenta que por unos ajustes "escondidos" de otra toma anterior, has perdido la toma. Evítalo revisando y reseteando todos tus ajustes antes de cada nueva sesión

2. Formatear, no borrar
Formatear tu tarjeta de memoria vacía realmente y de forma fiable cualquier información previa en la tarjeta. Sin embargo, borrar las imágenes, no, asi que si quieres evitar cualquier riesgo de corrupción eventual de datos, formatea periódicamente la tarjeta.

3. Actualiza el firmware
El firmware es el conjuto de instrucciones básico que establece la lógica de más bajo nivel que controla los circuitos electrónicos de la cámara. Revisa la página web del fabricante para asegurarte que tu réflex está actualizado ya que, a pesar de los exhaustivos controles de calidad, muchos "defectos" básicos se detectan meses después del lanzamiento de una nueva cámara, y en la mayoría de ocasiones la única forma de solventarlo es ésta.

4. Carga las baterías
Nunca des por hecho que la batería está cargada, a pesar que la hayas cargado recientemente. Cárgala siempre antes de una salida ya que no hay sensación peor que quedarte colgado sin batería. Una batería de recambio sería una buena inversión

5. Configura el tamaño de imagen
La mayoría de las veces dispararás a la mayor resolución que tu cámara es capaz, con independencia de lo que estés fotografiando... pero, ¿realmente lo necesitas? En ocasiones, un tamaño más reducido podría ser más que suficiente, y reducir la resolución no solamente significa que cabrán más imágenes en tu tarjeta de memoria sino que puedes alcanzar mayores tasas de velocidad de disparo. Si la fotografía de deporte es tu favorita, reducir la resolución te ayudará a evitar demoras entre fotos al reducir el tiempo que tu cámara emplea el limpiar su búfer.

6. Formato de archivo: ¿RAW, JPEG o ambos?
Si tu intención es manipular o el retoque fotográfico, disparar en formato RAW es normalmente la mejor opción gracias a su mayor profundidad de bits. En cualquier caso, los archivos RAW generados son mas grandes y le lleva más tiempo a la cámara en procesarlos, además que necesitas procesarlos antes de imprimirlos.
Por otro lado, los archivos JPEG son procesados directamente por la cámara en el momento del disparo, lo cual te permite imprimirlos y compartirlos de forma inmediata, además que obtendrás ráfagas más largas con tasas de velocidad mayores.

Suponiendo que no quisieras realizar demasiados cambios radicales a una imagen después de hacer la toma, podrías encontrarte con que no encuentras la diferencia entre un archivo JPEG y un RAW. Para facilitarte la decisión, y siempre y cuando la velocidad no sea importante en tu toma, ¿por qué no disparar con ambos formatos a la vez? La mayoría de las réflex digitales te ofrecen esta opción y después de tu sesión, cuando estés frente a tu ordenador, podrás optar con cual te quedas... simplemente asegúrate de que tienes una tarjeta de memoria lo suficientemente grande (o, en su defecto, una tarjeta adicional).

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7. Prueba con diferentes ajustes
Cuando no tienen un trabajo/sesión asignada, los fotógrafos profesionales emplean mucho tiempo haciendo pruebas... por ejemplo, con lentes nuevas para determinar en cual apertura obtiene mejores resultados... o probando combinaciones de ISO o balance de blancos para comparar resultados... o incluso buscando los límites del sensor de la cámara a través de pruebas del rango dinámico.
Tu puedes hacer exactamente lo mismo con tu réflex, de forma que conozcas sus puntos fuertes y flacos. Estas pruebas no implican realizar fotos "perfectas" sino experimentar con tu equipo para llegar a comprenderlo mejor, o probar nuevas técnicas que te podrían resultar útiles en determinadas circunstancias.

8. No escatimes en un trípode
Un buen trípode vale su peso en oro, créeme, asi que, siempre que puedas, no te veas tentado a elejirlo sólo por cuestión de precio. Los modelos que encontrarás por 30 Euros, además que no te durarán mucho, no te ofrecen una estabilidad suficientemente buena. Considera la compra del trípode una inversión (en realidad, como buena parte del equipo), y te dará años de buen servicio... ah!, y siempre que puedas, ¡llévalo contigo! ¡no lo olvides en casa!

9. ¿En las manos o montada en el trípode?
El simple hecho de montar la cámara en el trípode te calmará... y este simple gesto puede ser suficiente para que te concentres un poco mejor en lo que quieres fotografiar y los resultados que esperas. Al mismo tiempo, fijar la cámara para todas las fotos de una misma sesión reducirá la espontaneidad de las mismas, de modo que no temas cambiar entre empuñar tu cámara y montarla en el trípode de vez en cuando. Si tu eres de los que religiosamente utiliza un trípode, prueba a empuñarla y ver lo que sucede... y, si normalmente, sales sin él, cógelo y observa como la calma de la que te hablamos afecta y se refleja en tus resultados.

10. Apoyos improvisados para la cámara
Si no te llevaste el trípode contigo, ¡no te preocupes! En ocasiones no es necesario para asir tu cámara de forma estable... busca apoyarla sobre los elementos mas inverosímiles (pared, arbol, saco de patatas... jejeje). ¡No solamente obtendrás una toma estable sino que a buen seguro obtendras encuadres muy originales!

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