El objetivo de ambas compañías es hacer que las casas inteligentes aprovechen mejor los datos para crear mapas utilizando datos de odometría la cual miden la distancia que recorren las ruedas junto con imágenes de baja resolución. El resultado es un mapa para crear programas de limpieza optimizados para esa superficie, e incluso que sean personalizados por los usuarios para que aspiren habitaciones específicas más veces por semana por poner un ejemplo.
Todo funciona con una tecnología denominada Imprint Smart Mapping de iRobot, hecha para memorizar el plano de la casa, que se integrará con el Asistente de Google que permite a los clientes dar comandos verbales como, “OK Google, dile a Roomba que limpie la cocina”.
Google y iRobot dicen que esta información será útil para otros dispositivos domésticos inteligentes. Los mapas podrían usarse para ubicar productos como la iluminación conectada a Wi-Fi, por ejemplo, asignando automáticamente nombres y ubicaciones a las luces en el dormitorio, la cocina, etc. El iRobot se puede controlar con dispositivos que utilizan Google Assistant como el Google Home Hub.
Google ha querido aclarar que no accede a ninguna de la información 3D o espacial recopilada por iRobot. El asistente sólo aprende los nombres de estas áreas pero no manda información a Google del diseño de las casas o dónde están esas áreas.
Que Google utilice datos sobre el hogar de los usuarios será justificable para algunos, pero es comprensible que muchas personas desconfíen de fugas de datos como sucedió con Facebook. Lo que tenemos que pensar es que las casas inteligentes es una realidad cada vez más cercana, y si en su día muchos tenían sus reservas a la hora de usar un teléfono inteligente, no tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que eso son sólo miedos pasajeros, y claro está que aunque queda mucho camino por andar, estas tecnologías harán más confortables nuestras vidas.